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Los 4 tipos Psicológicos

Definimos el tipo psicológico como la manera habitual de reaccionar de un individuo, ante las circunstancias de la vida diaria.
Desde la infancia el ser humano aprende a reaccionar ante los estímulos exteriores, de acuerdo a todas las influencias que recibe tanto del medio ambiente natural, como de las relaciones sociales y de su propio ser.
En cuanto a lo natural o ambiental que influye sobre la formación de la personalidad, tenemos el lugar geográfico y el clima donde se vive, no es lo mismo vivir en una zona desértica, que en un clima tropical o en lugar muy frío.
Las relaciones familiares son otro factor muy importante que condiciona grandemente el desenvolvimiento humano, el nivel socioeconómico y cultural donde el individuo crece es otra de las grandes influencias que se reciben en el transcurso de la vida personal.
En relación con la persona en sí tenemos el factor hereditario que influye en la constitución física, lo cual ya es de por sí una condicionante de la personalidad en desarrollo, además de las experiencias que se van viviendo las cuales moldean la forma particular de comportarse ante el mundo, todo ello matizado por el nivel de evolución y despertamiento espiritual que el individuo manifiesta en su existencia.
Desde la antigüedad se menciona que existen básicamente cuatro formas de reaccionar, dependiendo de la manera de ser del individuo. Estos cuatro tipos humanos se encuentran en los estudios astrológicos, en la medicina antigua y en algunos tests o cuestionarios psicológicos actuales.
El médico griego Hipócrates fue uno de los estudiosos en la antigüedad que determinó que existían cuatro tipos humanos básicos, basados en el predominio de uno de los cuatro humores del cuerpo: La sangre, la linfa, la bilis y la atrabilis (bilis negra), a esta clasificación se le conoció como el estudio del temperamento, y se pensaba que era innato y no se podía cambiar, se fundamentaba en la constitución física y su interrelación con las características psicológicas de cada individuo. Estos cuatro temperamentos se relacionaban con los cuatro elementos de la naturaleza.

Temperamento

Humor

Elemento

Melancólico

Bilis negra

Tierra

Colérico

Bilis amarilla

Fuego

Linfático

Linfa

Agua

Sanguíneo

Sangre

Aire


Al tipo melancólico se le conoce también como nervioso, al colérico como bilioso y al linfático como flemático.
El tipo de dualidad y las características de cada temperamento son las siguientes:

Temperamento

Dualidad

Características

Melancólico

Yin-Yang

Inercia y rigidez

Colérico

Yang-Yang

Energía y rigidez

Linfático

Yin-Yin

Inercia y plasticidad

Sanguíneo

Yang-Yin

Energía y plasticidad


El fuego es el más yang de los cuatro tipos, por lo que el temperamento Colérico por una parte tiene una gran energía a su disposición que los predispone a la actividad constante y por la otra una gran rigidez o dificultad para cambiar. El tipo Linfático es el más yin, representado por el elemento agua, la cual es flexible o plástica al mismo tiempo de participar de la característica de la inercia o estado de reposo o pasividad. El tipo Melancólico es el más estable de los cuatro temperamentos, así como el elemento tierra que lo simboliza, por lo mismo es difícil que puedan modificar su forma de ser, inercia y rigidez son sus características, siendo su dualidad yin-yang. El aire participa de las dos fuerzas, por una parte la energía yang, que les proporciona la actividad necesaria y por la otra la capacidad de adaptabilidad yin, que les permite ser flexibles en sus procesos de cambio.
En la astrología se menciona que los doce signos zodiacales pueden agruparse en cuatro tipos, dependiendo del elemento básico, dichos elementos son: la tierra, el fuego, el agua y el aire, los cuales proporcionan al nativo bajo la influencia de ese signo, ciertas características particulares, así la tierra corresponde al cuerpo físico, a lo concreto, lo estable, lo material, el aspecto práctico y de utilidad en la naturaleza; el fuego tiene relación con la vitalidad, la energía, la actividad, la pasión, el esfuerzo, la determinación, la lucha y el afán de dominio y de logro; el agua rige las emociones en general, los sentimientos, la afectividad, la intuición, la introspección y el sentido de la vida; mientras el aire determina el intelecto, la cognición, la lógica, el razonamiento, el estudio, la teoría, el conocimiento, la comprensión y la búsqueda del saber.
Los signos de tierra son: Tauro, Virgo y Capricornio; los de fuego son: Aries, Leo y Sagitario;
los signos de agua son: Cáncer, Escorpio y Piscis; mientras que los de aire son: Géminis, Libra y Acuario.
En la filosofía esotérica se menciona este tema como los cuatro cuerpos inferiores del ser, se les conoce simbólicamente como el cuaternario inferior o la cruz donde el ser humano está crucificado: el cuerpo denso o material, el cuerpo etérico o vital, el cuerpo astral o emocional y el cuerpo mental o de pensamientos. Y de la identificación mayor sobre uno de los cuerpos surge precisamente el tipo de comportamiento de la personalidad. Se simbolizaba todo ello con la pirámide de base cuadrada, donde cada lado estaba alineado con los cuatro puntos cardinales.
En el hermetismo que es la sabiduría que se le atribuye a las enseñanzas de Hermes Trismegisto, como en la astrología se mencionan las cuatro palabras sagradas: Saber, Querer, Osar y Callar, las cuales corresponden respectivamente a los cuatro signos fijos del zodiaco: Acuario, Tauro, Leo y Escorpio, y que por su posición se corresponden con las cuatro estaciones del año: Acuario en invierno, Tauro en primavera, Leo en verano y Escorpio en Otoño.

Del libro: EL PROCESO DEL AUTOCONOCIMIENTO


En el módulo anterior estudiamos los cuatro tipos psicológicos, si fusionamos el tipo práctico con el activo, puesto que tienen algunas semejanzas, tendríamos tres tipos básicos: el práctico-activo, el emocional y el teórico. El primero de ellos busca en su comportamiento lograr metas mediante la influencia y dirección en las actividades y decisiones de los demás, corresponde al tipo práctico-activo, donde la fuerza o poder es lo más importante. El segundo corresponde al tipo emotivo, el cual se comporta de tal manera de poner el crecimiento de los demás como lo más importante en sus relaciones interpersonales, buscan ayudar a los demás sin esperar recibir recompensas por sus acciones, el amor es su fundamento. El tercer tipo utiliza el análisis lógico y la previsión para lograr confianza en sí mismo y ser independiente en sus relaciones humanas, la inteligencia y el conocimiento son lo más valioso para esta orientación motivacional, corresponde al tipo teórico.
Estas tres líneas de desarrollo o expresión de los seres puede dividirse en dos aspectos cada una, un enfoque más abstracto y otro más concreto, obteniendo entonces seis caminos o senderos por donde transitamos para cumplir nuestra misión en la vida, existe un séptimo camino que es la síntesis de los seis básicos.
Se dice que el camino de la síntesis sólo lo recorren quienes han aprendido todas las lecciones que en los otros caminos la vida proporciona, es el nivel de los grandes maestros de la humanidad.
Los siete caminos son los siguientes:
El camino material.
El camino cultural.
El camino humanitario.
El camino trascendente.
El camino directivo.
El camino intelectual.
El camino síntesis.
El camino material y el directivo derivan de la línea de la actividad y la voluntad, siendo lo material enfocado más hacia el mundo y lo directivo más hacia las personas. Aquí lo más importante son las acciones, corresponden al Karma yoga o de la actividad desinteresada.
El camino trascendente y el humanitario pertenecen a la línea del amor y la armonía, el humanitario más encauzado al mundo visible y el trascendente al mundo invisible. Los sentimientos son el aspecto fundamental de estos caminos, se relacionan con el Bhakti Yoga o del amor y la devoción.
El camino intelectual y el cultural son de la línea del estudio y el saber, el cultural inclinado más hacia lo concreto, y el intelectual hacia lo abstracto, el mundo de las ideas. Siendo los pensamientos la clave de estos caminos, coinciden con el Gnani Yoga o del conocimiento.
Los caminos material, humanitario y directivo son más yang (enfocados más hacia el exterior), mientras que los caminos cultural, trascendente, e intelectual serían más yin (centrados más en lo interior). Teniendo así el equilibrio de los pares de opuestos de la naturaleza.

En psicología se reconoce a Eduard Spranger el haber considerado seis tipos de valores humanos, de donde derivan seis tipos de personalidad, los cuales son:

El tipo económico.
El tipo estético.
El tipo social.
El tipo religioso.
El tipo político.
El tipo teórico.

Características especiales de los seis tipos de valores personales:

El tipo económico

Lo más importante para este tipo de personas es la utilidad, todo es un medio para sobrevivir, para luchar por la vida, para enriquecimiento personal y familiar. Emplea eficazmente todo lo relacionado con la materia para obtener beneficios aquí y ahora. Sus valores más importantes son los económicos, el espíritu de economía, la aplicación, la destreza, el desarrollo de habilidades prácticas y concretas, organización, orden y sistema, capacidad de transformación de la realidad. Su inteligencia se asemeja a la de un constructor, o al intercambio de productos siempre con la idea de recibir algo bueno de esta transacción. Los que derrochan sus posesiones materiales, los que son avaros con sus cosas y los que viven a expensas de los demás son los degenerados del tipo económico.

El tipo estético


Busca la belleza y la creatividad sobre todas las cosas, transforma sus percepciones en expresión artística de algún tipo. Muchas veces tienden al aislamiento social, al despliegue de una individualidad reconcentrada, escogen a sus compañeros con sumo cuidado, casi siempre buscando la afinidad de intereses. Poseen una inteligencia enfocada a crear y transformar el mundo en algo más bello y hermoso, tratando de expresar sus sentimientos más íntimos y profundos. Sus virtudes esenciales son la estética, la belleza, la perfección, la armonía, el ritmo y el orden. Sus opuestos son quienes utilizan su talento para crear cosas repugnantes, o quienes teniendo un don especial para el arte y la cultura, no lo despliegan como es debido por inhibiciones o miedos.


El tipo social


Su tendencia básica es ayudar a los demás, la simpatía, la solidaridad, el altruismo, la caridad y el servicio asistencial. Es amigo de la comunidad y tiende a cierto tipo de socialismo o cooperativismo. Tiende a considerar todas las cosas desde el enfoque de los demás, siempre buscando el mayor bien para el mayor número de individuos, no sólo del reino humano, sino de cualquier forma de expresión, sus principales virtudes son el amor al prójimo, el darse a los demás, el sacrificarse por el bienestar de la comunidad. Su tipo de inteligencia es de habilidades sociales, lo que se conoce como inteligencia emocional. Los tipos antisociales son el indiferente, el egoísta, el rencoroso, el amargado y el desadaptado.

El tipo religioso

Centra toda su vida en la idea de Dios, quien se convierte en el centro dominante de todos sus alcances y todas sus intenciones. Trasciende la realidad humana y natural para encumbrarse en lo sublime, metafísico y esencial, aquello por lo que estamos aquí en la Tierra, su misión es iluminar el camino de la vida para que todos puedan lograr su propósito fundamental, siempre partiendo de lo espiritual. Desarrolla una inteligencia de tipo místico o devocional que lo ayuda a elevarse por sobre las vicisitudes de la vida material. Sus valores más importantes son la fe, el amor a Dios, la obediencia, la humildad y el control de los instintos. Quienes no encuadran adecuadamente en este tipo son los fanáticos religiosos, los ateos recalcitrantes, o los tibios que no se deciden a vivir de acuerdo a sus ideales espirituales.

El tipo político


Lo fundamental en este tipo es la posesión del poder por sobre todo, ansía alcanzar puestos donde pueda influir en los demás, donde sea él quien diga la última palabra para que los grupos y los individuos lo obedezcan fielmente. Se tiene en gran estima, y considera a los demás de menor valor, de tal suerte de ser el elegido para ocupar el puesto de liderazgo. El desarrollo de la voluntad, el uso de la comunicación, son algunas de sus virtudes principales, la justicia y la ley son tema central de su vida. Tiene una inteligencia carismática de organizador, de líder, por medio de la cual logra sus ideales. Los extremistas de esta línea son los dictadores, quienes desean perpetuarse en el poder, así como los apolíticos quienes no les interesa lo que sucede en sus comunidades, y se mantienen al margen del desarrollo social y político.

El tipo teórico


Tiene una actitud centrada en la búsqueda de la verdad y del saber, su hambre de conocimiento lo lleva a incursionar en todos los campos del conocimiento. Cuando no encuentra las respuestas a sus estudios e investigaciones sufre considerablemente. Puede trabajar en el aislamiento, al verse envuelto en sus propios pensamientos, y al no encontrar eco en sus semejantes. Es de naturaleza intelectualista, lo que lo lleva a percibir la vida como una escuela donde viene a aprender y a descubrir los secretos de la existencia y del ser. Las virtudes a desarrollar son la verdad, el saber, la luz de la comprensión y el desarrollo intelectual. Los sujetos que se extravían de este esquema son los que se embriagan en su saber pretendiendo ser lo que no son, llenándose de soberbia y vanidad, y en el otro extremo tenemos a quienes no les interesa nada de lo relacionado con la adquisición del conocimiento.

Cada uno de los tipos anteriores se relaciona perfectamente con uno de los caminos ya mencionados, el tipo económico con el camino material, el tipo social con el camino humanitario, el tipo estético con el camino cultural, el tipo religioso con el camino trascendente, el tipo político con el camino directivo y el tipo teórico con el camino intelectual.

Del libro: EL PROCESO DEL AUTOCONOCIMIENTO